Misión y Apostolado.

Conoce a algunas de nuestras hermanas en las Américas
         y algo de quiénes son y en qué trabajan

Crucifijo hecho en El Salvador.Como hermanas Fieles Compañeras de Jesús
somos compañeras fieles al Señor y entre nosotras ...

Dependiendo de lugares y circunstancias nos involucramos en todo tipo de apostolados
... en la manera que parezca conducir al mayor servicio y gloria de Dios
y al bien de su pueblo...

Buscamos en la oración la mente y el corazón de Jesús
para encontrar a Dios en todas las cosas
y ser para otros mensajeros de la Palabra salvadora de Dios ...

Fortalecidas por el compañerismo con Jesús y entre nosotras
trabajamos juntas al servicio de la iglesia
para construir el cuerpo de Cristo ...

Por encima de todo somos Compañeras de Jesús
cuyas vidas deben revelar a Jesús al mundo.      
(cf. Constituciones FCJ)

Margaret Benoit, fcJ

Foto de Margaret Benoit fcJ>.¡Hola! Me llamo Margaret Mary Benoit FCJ y llevo viviendo en Edmonton desde Julio de 2004. A mí me desafía la llamada "a vivir nuestra identidad como Fieles Compañeras de Jesús con entusiasmo y a elegir la vida".

Antes de venir a Edmonton servía en Kitimat, al norte de la provincia de British Columbia, una zona de misión. Ahí estaba involucrada en la catequesis para adultos (RCIA), pastoral en hospitales, ecumenismo y en las diversas actividades y vida de la parroquia. Ahora en Edmonton, aunque no tan activamente, el voluntariado hace mi vida interesante y gratificante.

Mi trabajo con L'Arche me ha impresionado por la alegría y satisfacción de los residentes a pesar de sus limitaciones. Estar con ellos y ser testigo de esto es fuente de inspiración y me invita a dar gracias por mis propias habilidades.

Mi otro voluntariado es en un programa de alfabetización para adultos con discapacidades. En este momento doy clases a Erin, una joven de 18 año que lee y escribe al nivel de segundo o tercero de primaria. Erin está motivada por un gran deseo de mejorar; su objetivo es poder leer suficientemente bien para obtener el permiso de conducir. Le gusta cocinar y quiere también poder leer recetas. Erin necesita mucha ayuda y aliento.

Al vivir en una comunidad de tres personas siempre hay cosas para hacer y aportar en la comunidad. Yo soy la ecónoma local, un desafío porque no me siento con un especial talento para las matemáticas.

Lois Anne Bordowitz, fcJ

¿Qué me hace levantarme por las mañanas?

"El Espíritu del Señor está sobre mí; Él me ha enviado para llevar la buena noticia a los pobres".

Foto de Lois Anne Bordowitz fcJ.Este texto de Lucas 4,16 es parte de lo que me gusta llamar el Manifiesto de Nazaret. Es cómo Jesús describe su ministerio, y como fiel compañera de Jesús yo también quiero llevar la buena noticia a los pobres. He sido muy afortunada con los apostolados que he tenido a lo largo del tiempo. En la mayoría ha sido fácil ver cómo estaba llevando buenas noticias.

Siempre he tenido mucha fe en la Encarnación. Sé que lo que hago por otros lo hago por Jesús. Además soy una activista. Lo que me da vida (esa es mi espiritualidad) es estar involucrada en la vida.

También me doy cuenta de que normalmente cuando me involucré en algo fue en respuesta a una invitación. La primera vez fue durante mi primer año como profesora (en los años setenta). Una maestra me invitó a escuchar una presentación de un trabajador agrícola de California. Los campesinos estaban tratando de organizarseen un sindicato y negociar mejores condiciones de trabajo. Agradecían mucho el apoyo de la gente de iglesia, y como yo llevaba hábito el campesino vino directamente a preguntarme si les ayudaba. Eso significaba formar un piquete frente a un supermercado pidiendo a la gente que no comprara uvas y lechuga. Así comenzó mi carrera como activista por la justicia social.

No pasé mucho tiempo como docente. Enseñé matemáticas y religión en el colegio secundario Madonna de Toronto durante cuatro años y luego en la escuela primaria San José de Coaldale, Alberta otros cuatro años. Después de mi Tercer Año (un año sabático espiritual) respondí a una invitación para trabajar con las parroquias de la Diócesis de Calgary que patrocinaban a refugiados vietnamitas que llegaban en barco. Fue mi primer contacto con refugiados, y es un apostolado que me llena de satisfacción.

La siguiente invitación fue a comenzar una comunidad en el centro de Toronto. Fue la semilla que se convirtió en el proyecto para refugiados Casa Hamilton, en el que todavía trabajo catorce años después. Mi lugar de apostolado en ese este momento era el Centro Jesuita para Fe y Justicia Social, donde aprendí a usar el análisis social como herramienta para la justicia.

Todo esto me sirvió de preparación para mi próxima gran invitación: ir a Sierra Leona, en África Occidental. Los diez años que pasé allí me han dejado una huella imborrable en el corazón. Allí participé en un programa de formación para adultos que espero haya tenido efecto duradero en las vidas de muchos africanos. Los inconvenientes que experimenté no son nada comparado con las hermosas experiencias de trabajar con misioneros muy dedicados, hombres y mujeres sobresalientes de diversos países africanos, y colegas que me apoyaban y con los que disfrutaba estar. Lamentablemente la guerra en Sierra Leona nos obligó a salir de allí, y ahora mi experiencia multicultural es trabajar con refugiados en Toronto, en el Centro para Refugiados FCJ. Aquí damos la bienvenida a personas de muchos países y les ayudamos a establecerse en su nuevo país. También aquí tengo excelentes colegas que me siguen inspirando. Esto es lo que me hace levantarme cada mañana.

Marcella Bresnihan, fcJ

Foto de Marcella Bresnihan fcJ.Cuando hice los primeros votos, La Madre Catherine me dijo que iba a ir a la Universidad de Dublín para obtener una licenciatura. Poco después los planes cambiaron y me encontré en camino a ser maestra de primaria formándome en Sedgley Park, Manchester. En ese momento Dios fue conducía a un apostolado que me ha traído alegría inmensa y me ha permitido tocar las vidas de innumerables niños, padres y personal de escuelas. He encontrado que mi mejor labor es con niños y me animan sus preguntas y respuestas. Además el personal de la escuela y sus preocupaciones siempre han sido una prioridad para mí.

Ahora que estoy jubilada de la docencia y la dirección de escuelas, soy voluntaria en las clases de religión del colegio primario de St. Sebastian en Toronto. El método que utilizo al enseñar es contar historias. Sólo un niño puede decirte "Hablo con Jesús cuando me siento sola" o preguntar algo tan profundo como "Jesús resucitó de entre los muertos; ¿tendrá ahora que morir otra vez?". Existe un deseo muy tangible en los corazones de los niños de saber sobre la fe y los valores. Otro área de mi apostolado es acompañar a los Compañeros en Misión FCJ. Preparar las sesiones mensuales con ellos exige tiempo y buena planificación. Sin embargo, mi propia vocación en la Sociedad FCJ, mi aprecio por nuestro carisma, mi amor por Marie Madeleine y la Sociedad, han sido renovados por el entusiasmo de estas mujeres que verdaderamente son vasijas vacías deseosas de ser llenadas.

Participo en un club de lectura en la Universidad de St. Michael, lo que da oportunidad de compartir y debatir con otros sobre literatura moderna. El grupo elige los libros, agrupados en torno a temas específicos. En la comunidad, me ocupo de administración temporal, además de compartir las tareas cotidianas.

Es una etapa muy rica de mi vida. Soy más prudente por las experiencias que he tenido a lo largo de la vida y me siento enriquecida por las personas que han formado parte de quien soy.

Mary Bresnihan, fcJ

Hace unos años me jubilé de mi apostolado pastoral en instituciones de cuidados paliativos (hospicios). Entonces me sentí atraída por la posibilidad de ofrecer apoyo a personas en duelo por la muerte de un padre, cónyuge, hijo o hermano que se ha suicidado. Este dolor traumático no distingue profesión, cultura, raza, edad o religión. Además es un duelo lleno de mitos y tabúes. Foto de Mary Bresnihan fcJ.La imagen que viene a la mente cuando pienso en el efecto de suicidio en las personas queridas es la de una planta frondosa en plena floración repentinamente arrancada por una violenta tormenta de un rico suelo húmedo y soleado y llevada a un montón de basura oscuro donde se marchita. Allí permanece hasta que atrae la atención de un jardinero que la recoge, la lleva a un suelo nutriente al sol y anima su vida disminuida, diciéndole que sobrevivirá el trauma y la devastación, que todavía tiene fuerza de vida dentro.

Después de ocho sesiones de consejería, las personas que han experimentado un suicidio en su familia o círculo social dicen que experimentan un nuevo sentido de en la vida, que se asombran de cómo compasión atrae a otros, que se ha restaurado la base de su propia existencia. Una pregunta frecuente es cómo prepararse para ayudar a otros que pasen por una experiencia similar.

También estoy disponible para ayudar a estudiantes de teología, especialmente sacerdotes de otras culturas, a preparar trabajos en inglés para sus cursos. Nunca seré misionera en Corea, pero puedo apoyar a sacerdotes que vuelven allá formados para el ministerio pastoral. Conozco la experiencia de estar en una cultura muy diferente de la propia, y la sensación de sentirse ‘perdida’ y de luchar para sobrevivir es real. Puedo ser para ellos una presencia que les da la bienvenida y les cuida. Les gusta probar comida casera y para mí es un placer prepararla cuando alguno viene cada semana a celebrar la Eucaristía en nuestra casa. Jia-Don Lee escribió recientemente en los agradecimientos de su tesis doctoral: "Reconozco con gratitud... a las Hermanas Mary Bresnihan fcJ y Marcella Bresnihan fcJ que no sólo me ayudaron con el inglés, sino que me cuidaron fraternalmente".

En esta etapa de mi vida soy más consciente de tener un apostolado conmigo misma. Tengo que descansar más, ser más consciente de lo que mi cuerpo necesita, prestar atención a mi talento creativo, que descuidé durante mis años más activos, y deidcar tiempo a la soledad y la oración.

La llamada de nuestro capítulo a 'vivir nuestra identidad como Fieles Compañeras de Jesús con entusiasmo y elegir la vida' me desafía cada día.

Therese Dyer, fcJ

Durante muchos años mi apostolado ha sido el de capellán del Hospital Santa Ana en Fall River. Después de más de veinte años de docencia y administración en la escuela secundaria, he encontrado este nuevo apostolado tanto desafiante como gratificante de maneras que no podía imaginarme.

Como profesora yo hacía la planificación. Sabía lo que quería conseguir con las alumnas cada día, semana o mes. Como capellán nunca sé lo que traerá el día. En ambos apostolados hay un aspecto en común.

No soy yo quien hace el trabajo, sino Dios que trabaja a través mío, conmigo y en mí.

Foto de Therese Dyer fcJ.¿En qué consiste en un día en el Hospital de St. Anne? Hay una rutina diaria: visitar nuevos pacientes y explicarles que el servicio de pastoral está disponible; apoyo a familiares y enfermeras mediante la presencia y la oración; asistir a conferencias de cuidado de pacientes en las distintas unidades para familiarizarse más con las necesidades de cada paciente; asegurarse que los pacientes que deseen hablar con un sacerdote o recibir la Sagrada Comunión pueden hacerlo.

Luego están las situaciones de crisis: la llamada para estar con un paciente que está muriendo y también con su afligida familia y amigos. A veces se espera que pase esto y otras veces se trata de una persona llevada a la sala de emergencias con un paro cardíaco. Mientras que el personal médico atiende las necesidades físicas, se cuenta con el capellán para las necesidades espirituales y emocionales del paciente y su familia. Es momentos como éste recuerdo la oración de Santa Teresa: " Ahora Cristo no tiene ningún cuerpo en la tierra mas que el tuyo..." Él está usando mi cuerpo, mis palabras, mi presencia para dar consuelo y valor. Sé que es Cristo quien lo hace, pero ser Su instrumento es una sensación increíble.

Por último, nos llegan muchas otras llamadas. Puede ser tan grave como ayudar a alguien con una decisión ética, o la rutina de ser testigo en la firma de un poder sobre cuidados médicos. A veces es responder a alguien que entra buscando comida, o al médico de urgencias que busca ayuda para un paciente que no puede pagar sus medicamentos. El hospital tiene un fondo para ayudar a los necesitados con cupones para alimentos, medicamentos, taxi.

Nunca se sabe que va a traer un día en el Hospital de St. Anne, pero me encanta cada minuto y gracias a Dios que me ha considerado digna de confiarme éste apostolado y que la Hermanas Fieles Compañeras de Jesús me han enviado al mismo en misión.

Foto de Jane Galvin fcJ.Jane Galvin, fcJ

El frescor del Espíritu

Tocado por el milagro
de la Primavera el ser interior crece
La Transcendencia
Florece la Verdadera vida
Se cumplen los sueños
La Tierra en sintonía con espíritu.

Puedes leer sobre el apostolado de Jane y su poesía aquí.

Foto de Gemma Tucciarone fcJ.Gemma Tucciarone, fcJ

Trabajo en el Colegio Blessed Sacrament como ayudante en el jardín de infantes a tiempo parcial. También enseño a hacer punto y ganchillo a un grupo de alumnas de secundaria los lunes después de clase, de 2:30 a 4.

Voy a la misa de los estudiantes de Rhode Island College los domingos a las diez de la noche; después de la Misa hay un refrigerio y se puede compartir sobre las clases las vocaciones, etc. El año pasado en Cuaresma decidieron llegar más temprano para rezar juntos el Rosario antes de la Misa.

Como servicio en nuestra comunidad me encargo de llevar las cuentas de la casa.

Joanna Walsh, fcJ

Foto de Joanna Walsh fcJ.Mi vida como Fiel Compañera de Jesús me ha traído a Durham, Carolina del Norte. Habiendo crecido en un ambiente mayoritariamente católico en Rhode Island, ahora me encuentro entre protestantes de diferentes denominaciones. En la Escuela de Divinidad de Duke University estoy involucrada en la formación espiritual de los seminaristas, en su mayoría metodistas. Los alumnos, profesores y administradores aprecian la sólida formación en espiritualidad que religiosa católica puede proporcionar a los futuros pastores. Me siento muy agradecida por la formación que he recibido y que es una prioridad en nuestra Sociedad, que me ha preparado para mi tarea actual de servicio.

Otro aspecto de mi apostolado es la dirección espiritual. A lo largo de mi vida como FCJ se me ha animado a tener regularmente dirección espiritual. Por eso tengo años de experiencia, además de formación más reciente en esta práctica. Entre las personas a quienes acompaño tienen profesiones diversas: secretaria, profesor, médico, abogado, pastor, estudiante de posgrado, líder católico laico, candidato a diácono, capellán universitario y miembro del Catholic Worker. Es un gran privilegio recibir en confianza sus historias y sus intentos de vivir la fe. Sé que ser religiosa les ayuda a confiar en mí. Su sinceridad y bondad me animan a vivir mi propia vocación con integridad. Me gusta especialmente orar con ellos.

Más recientemente me convertí en co-directora de un programa titulado El Pastor como Guía Espiritual. Un viejo amigo y colega, pastor bautista jubilado, diseñó este programa para ayudar a pastores experimentados a reenfocar su apostolado mediante la lente de guía espiritual. Este año hay 12 participantes de 5 diferentes denominaciones cristianas. Hay una sola mujer, ordenada en la iglesia presbiteriana. Es interesante ver cómo mi vida como religiosa con votos se diferencia de la una mujer ordenada como pastora. Me gusta animar a estos pastores a profundizar su espiritualidad mediante retiros, dirección espiritual grupal y contenidos tomados de maestros como Thomas Merton y Teresa de Avila. El Director del programa está convencido del valor de que el liderazgo del programa sea compartido por un varón y una mujer, y estoy muy agradecida por esta oportunidad de experimentar una sana colegialidad en un entorno ecuménico.

El "compañerismo " es una realidad muy sencilla, pero a la vez muy profunda.
Su significado se me hace cada vez más claro al vivirlo.
Estar realmente presente con otra persona y
abrirme a su presencia única
nos transforma a ambos.
La misión, el apostolado y la conversión están intrincadamente unidos de una manera hermosa
en el misterio de llegar a ser una "fiel compañera de Jesús"

Puedes leer más historias de apostolado de las hermanas aquí.